Desde el populoso distrito de San Juan de Lurigancho, el candidato presidencial Fernando Olivera —líder del partido Frente Esperanza— alzó la voz con firmeza y determinación: “Le declaramos la guerra a la corrupción”. No fue un simple eslogan electoral, sino un mensaje directo al sistema político, a los partidos tradicionales y a los candidatos que, según Olivera, representan más de lo mismo.

Con una trayectoria marcada por su lucha anticorrupción, Fernando Olivera reafirma su compromiso con el país proponiendo un gobierno basado en valores, justicia y transparencia. En su más reciente reunión con representantes nacionales del partido, Olivera no solo hizo un llamado a la acción, sino que presentó las líneas fundamentales de su propuesta: reforma del sistema de justicia, inversión en educación y salud, y reactivación económica con reglas claras y sin impunidad.
“Vamos a rescatar valores. Vamos a echar a andar la economía del país con honradez y sin corrupción, acabando con la impunidad y con reglas de juego claras para que haya competencia y transparencia en las adquisiciones y contratos del Estado”, expresó Olivera con convicción.
Acompañado de su equipo técnico, el ingeniero Emerson Smith respaldó la candidatura afirmando que “Fernando Olivera es la persona ideal para ser presidente del Perú”, subrayando su capacidad para limpiar el sistema de justicia, recuperar la confianza ciudadana y combatir frontalmente la delincuencia.

Frente Esperanza se presenta como un partido de centro reformista que apuesta por un cambio real, no solo en las estructuras de poder, sino en la moral pública. En un escenario donde el desencanto y la desconfianza marcan la pauta, Olivera busca posicionarse como una alternativa coherente, valiente y comprometida con los intereses de la nación.
¿Será el 2026 el año en que la esperanza se convierta en acción? El electorado tendrá la última palabra.
